sábado, 21 de mayo de 2011

La lucha



Esta lucha que mi cuerpo mantiene
con mi cuerpo.
Yo, una extranjera presenciando la batalla,
una trivial observadora de conductas.
Esta contienda, me pertenece.
Esta nación beligerante me acompaña
noche y día.
Los aliados,
de mis músculos, adueñados.
Mis huesos no son míos, son de otro.
Al margen estoy
esperando atenta las señales
que me indiquen el paso para mis pasos.
La alegría debida para mi vida.
El fin de la lucha mantenida.



9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Llevo varios intentos de comentario y no me gusta ninguno.
Es que el poema es singular (me gusta muchísimo) y tan íntimo que temo meter la pata.

Besos.

Veronika dijo...

Abrazos solidarios... es serà una revoluciòn acaso?

Ligia dijo...

Yo, cada vez me sorprendo más de las reacciones de mi cuerpo, con la edad que tengo y a veces no lo conozco, pero claro, los huesos ya se están quejando.
A mí también me gusta mucho el poema. Abrazos

Gárgola dijo...

Cuando ya no luchas y te alías el cuerpo pasa a ser un buen y estimado amigo.
Un poema bello y íntimo como comenta Toro.

Besos

Luna dijo...

La lucha cotidiana de lo que nos habita, nuestras pertenecias y compañías. Bellísimo.

Un saludo grandote y que pases lindo domingo.

virgi dijo...

Me gusta mucho, ¿sabes?
¡Qué difícil ser observadoras de lo más cerca que tenemos.
Besitos

alkerme dijo...

Gracias y besos.

fgiucich dijo...

Un poema, además de bello, novedoso. Abrazos.

Basquiat dijo...

nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, interminable batalla.