Como inesperada sorpresa
salieron una noche de invierno
del interior de una caja:
un pañuelo, una polvera, un alfiler;
acompañaron sus juegos en la infancia,
sus idas y venidas,
la mudanza,
las estaciones,
los extravíos y,
pasado el tiempo,
adornó su cuello, el pañuelo,
sirvió de espejo, la polvera
y en alguna ocasión se prendió el alfiler.
El pañuelo se perdió.
desapareció la polvera y
regaló el alfiler.

8 comentarios:
Permanece la memoria y el recuerdo de aquellos detalles. Abrazos
Pasado el tiempo, los recuerdos y sus sensaciones...
Saludos muchos, buen fin de semana.
Se pierden los objetos, pero, quedan los aromas, los sabores, y, hasta los tactos.
No podemos desprendernos de lo que fuimos.
Un beso enorme.
No tendrá esas cosas, pero sí otras.
La vida es una sucesión de encuentros y pérdidas.
Besitos besitos
Y tiempo después, murió.
Solo queda tu poema y nada más.
Besos.
Mi querida Alkerme: Quizá(pienso yo) que ya habían cumplido su misión y perdieron para ella la importancia que habían tenido.
Brisas y besos.
Malena
El apego siempre tiene sentido en algún momento.
Abrazos
Gracias a todos por la compañía, abrazos, también
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