jueves 20 de octubre de 2011

El Parador



La luz de la mañana inunda pasillos de puertas cerradas,
por las ventanas parece alongarse el silencio.
Lo escondido reaparece tras la ingenua búsqueda.
Siempre hay novedades por descubrir en el Parador,
y en su interior, los días son semanas.
Sólo las escalinatas de piedra rezumando Atlántico
y el reconocible y límpido azul del cielo
son reales,
el resto es un misterio.

Los muebles duermen bajo sábanas blancas,
los frescos de Manrique secuestran mi imaginación;
el campo, el sol, la tierra y los pescadores
sujetan las paredes mientras
las vendimiadoras se aferran a los marcos para
no ser devoradas por el viento.

El parador es
un sueño,
la película vivida,
un cuento
que desaparece cuando en la noche
la oscuridad borra pasillos, habitaciones, ventanas
y los mayores animan a los pequeños a irse a la cama.


9 comentarios:

Ligia dijo...

Un lugar precioso, según lo describes. Abrazos

Moony-A media luz dijo...

Hummmmm qué apetecible ese parador... No me importaría pasar unos días, o, semanas, allá.

Un beso grande.

fgiucich dijo...

Es donde el alma reposa. Abrazos.

virgi dijo...

¡Qué gozada! Habrás disfrutado, no?
Besitos

Mary: dijo...

Como me ha gustado todo lo que escribes aquí en verso. Precioso.

Anónimo dijo...

¡Que sueño más lindo! Un abrazo.

Veronika

TORO SALVAJE dijo...

El Parador descansa de las miradas por la noche.
Un sueño de años, vidas y voces.
Delicioso.

Besos.

Luna dijo...

Como el misterio de algún sueño...

Saludos muchos, bonito día para vos.

alkerme dijo...

Gracias por la compañía.
Besos