Ya no hay flores que
enviar,
ni por llegar hay,
secretas cartas de amor,
los baúles de
posibles huidas
quedaron olvidados en
el desván.
Los disecados pétalos
volaron con el viento,
nadie como recuerdo
los quiso guardar,
no aparecen corazones
en tus libros dibujados y
en los árboles no se sellan
iniciales.
Nadie bajó los
párpados
y suspiró
Nadie se sonrojó.
Se renegó de la
lírica
y el romanticismo
feneció.

7 comentarios:
No lo creo. En el fondo, quedamos muchos románticos. Abrazos
Las ramas secas no producen ni hojas ni flores...
Pero siempre resucita... siempre.
Un beso grande.
No están los tiempos para la lírica, por más que nos empeñemos.
Besitos
El romanticismo goza de muy mala salud.
Besos.
Ya ves que siempre queda alguien que no olvidó olvidar...para bien o para mal...
Precioooooooooooso poema.
Besito
Gracias a todos por venir,
por estar,
por dejar sus huellas aquí
Un abrazo,
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