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viernes, 10 de febrero de 2012

Aún hay una posibilidad



No, no creció el sentimiento por deducción, ni creció de la planta, ni del fruto, ni tan siquiera de una flor, la capacidad de sentir no creció con el amanecer, ni de un animal, ni del árbol, ni del bosque surgió.
La pasión, el sentimiento, tu mirada, nacieron del amor, por eso hay esperanza.
La inocencia existe aún, la posibilidad no es remota y me inclino a pensar que aún hay una posibilidad.

miércoles, 20 de julio de 2011

Mala interpretación y extrañeza




-Mamá, quiero unos zapatos de gitana.


No se sabe cómo entendió mi padre aquel mensaje pero en los siguientes Reyes Magos encontré de regalo unas castañuelas.


Son esas cuestiones de la convivencia entre padres e hijos …


Me pregunto además, cuál era el motivo por el que siempre, siempre, durante mi infancia, en el escaparate de la zapatería de la calle Fajardo estaban expuestos aquellos zapatos blancos de lunares rojos.


lunes, 14 de marzo de 2011

Dicotomías mías




A veces era como la luz, ésa que aparece diminuta, insegura y desenfocada entre las hojas de los árboles y poco a poco va inundando de alegría y gozo el bosque.

Pero otras veces esa luz intensa y cegadora abortaba su misión y languideciendo se arrastraba por el suelo buscando las raíces de los árboles, mientras yo permanecía en el bosque grande y oscuro alucinando con sombras que no eran, con ruidos que no existían y con los negros pensamientos recurso inmediato de la nocturnidad como compañía.

lunes, 3 de enero de 2011

Cirilo



- Estrés.
Dijo el veterinario y su dueño quedó perplejo.



Cirilo, que así se llamaba el loro, se arrancaba sistemáticamente las plumas a tirones desde hacía meses. Tenía un aspecto horrible. Medio pelado, medio con plumas. Aún así, aprendió nuevas palabras a fuerza de escucharlas una y otra vez.
Sus chillidos se oían desde el otro extremo de la calle, subían hasta la azotea por la boca de patio y hasta que, aprovechando la oscuridad de la noche, tapaban su jaula, no paraba de repetir:

Feliz Año, Feliz Año, Feliz Año…


viernes, 24 de diciembre de 2010




Leeeeeeeeeeeeeeento

como un port de bras italiano
quiero que sean estos días.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mi canción de cuna



- No me puedo dormir, no sé dónde colocar los brazos.

-Pon tu mano derecha sobre el estómago y
la izquierda sobre el corazón.
Así te dejarás mecer con el arrullo de tu respiración.

martes, 21 de septiembre de 2010

Tacones Cercanos



¿Qué podrá ser ese sonido?

Imagina que Pies Planos habita en el piso de arriba, su nombre de guerra es vecinita del ático. El piso en realidad fue alquilado por Camino, pero no Camino la que estudió conmigo en la Facultad, sino Camino Sobremis Talones que, para compartir gastos, buscó compañera y encontró a Pies Planos.
Ellas contentas. Yo visité la farmacia hace tres años; desde entonces duermo con tapones de espuma amarillos incrustados en mis oídos, para escuchar dulcemente el sonido de mis propios pálpitos, no el de Talones, no el de Pies Planos.

Y cuando estoy despierta escucho el rugir de mis queridísimas Tacones Cercanos.

sábado, 31 de julio de 2010

La Metáfora



A fuerza de no abrir la puerta a las visitas y utilizar siempre la de atrás para no ser visto, creció la hierba desde la verja hasta la entrada, pensando todos que la vivienda estaba deshabitada. Fue una pena que le creciera la hierba buena y también la mala.

domingo, 30 de mayo de 2010

Hoy

30 de mayo
Día de Canarias



La patria es una peña,
la patria es una roca,
la patria es una fuente,
la patria es una senda y una choza.

Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.

A veces por el mundo
con mi dolor a solas
recuerdo de mi patria
las rosadas, espléndidas auroras.

A veces con delicia
mi corazón evoca,
mi almendro de la infancia,
de mi patria las peñas y las rocas.

Y olvido muchas veces
del mundo las zozobras,
pensando de las islas
en los montes, las playas y las olas.



Estos versos son un fragmento de un poema de Nicolás Estévanez, dedicado a Canarias.





Muchas son las veces que he pensado en el concepto de patria, en el sentimiento innato o no que nos encadena a un lugar; ya sea el sitio en el que hemos nacido, vivido la infancia, o aquel lugar en el que más felices hemos creído ser, ese lugar en el que nos sentimos más seguros y más nosotros mismos.

El día de Canarías me llevó a pensar en mi casa, en el lugar en el que nací; el sentimiento hacia ese lugar me llevó al poema y a la figura de Nicolás Estévanez, un poeta, militar y político nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1838, aunque su residencia durante la infancia se desarrolló en Santa María de Gracia, en Tenerife, en una casa que aún existe y que próximamente será rehabilitada.

Una placa en el Hotel Inglaterra en Cuba recuerda como Nicolás Estévanez destinado allí como capitán, se negó a ejecutar a ocho estudiantes condenadas a sentencia de muerte. Por ese motivo fue expulsado del ejército.

De activa militancia republicana, llegó a ser diputado en el parlamento y ministro durante la primera República Española.

Vivió en el exilio y murió en 1914 en París.

Me pareció un buen día para contarles acerca de un poema, un sentimiento y un hombre.

viernes, 14 de mayo de 2010

Reflexión




¿Nos conformamos con vivir con los pies en la tierra o nos empeñamos en intentar tocar el cielo?




Gracias al colaborador





miércoles, 30 de septiembre de 2009

La inquilina




Vivía en el ático de un pequeño y desconchado edificio. Le gustaban la luz y el aire, por eso mantenía siempre abiertos sus grandes ventanales, a veces pensé si pretendería cazar nubes en su habitación o tal vez se trataba del presagio del simulacro de la huída.

Siempre acompañada por su monomanía de tristeza vaga y por las palomas que en alguna ocasión, distraídas o interesadas, se colaban en su casa.

Pocas cosas le producían gran diversión, en realidad muy pocas cosas, todo allí era sólo un indicio de plácida contentura hasta que, poco a poco, se fue olvidando de todo, hasta de su nombre. Se llamaba Melancolía.

miércoles, 22 de abril de 2009

Puerto del Rosario. Fuerteventura. Agosto de 1975


El calor se ensaña en las baldosas de la entrada como queriendo desjuntarlas del cemento. La tarde arrecia empujando al celoso Sol cristaleras adentro tratando de leernos el pensamiento que ordena correr cortinas y bajar persianas inmediatamente. La sombra se ha secuestrado a sí misma, me burla obligándome a sentir los azotes de la malevolente calentura del aire pesado en mis enrojecidos pómulos. No invitan mis ojos a mis pestañas a moverse, y respirar es un delirio insoportable en esta casa en medio de nada. Mirar el horizonte azul me desahoga, es una posibilidad remota, remota e imposible porque el reflejo me devuelve rayos como puñales -como espadas más bien- a mis pupilas rotas. Floto como un globo inflado que asciende al cielo buscando aire frío, buscado alivio...

miércoles, 1 de abril de 2009

El sonido de mi yo

Oyendo el sonido de mis tacones sobre las piedras del callejón, me ha parecido escuchar el tañido indiscutible de mi propio interior, el eco que reverbera de lo más profundo de lo que soy, lo que me contiene, lo que dentro, vibra. Lo que define lo que soy, lo irrefutablemente mío. Mi yo. Mis pertenencias, mi equipaje, lo que ahora tengo y lo que conmigo, otros, algún día, dirán: terminó.


martes, 3 de marzo de 2009

Gloria y Nieves

Como cada noche tras finalizar el turno, Gloria lanzó al aire un suspiro y dirigió su mirada al exterior queriendo traspasar los enormes ventanales pero el abrazo de la oscuridad sobre ellos se lo impedía. Relajó sus brazos, suspiró de nuevo y se movió rápida para alcanzar un pan. Podía elegir entre carne, verdura, pescado o algo de fruta, sin embargo se preparó, también como cada noche, un bocadillo de papas fritas y mientras lo hacía, esbozó una leve sonrisa, un anticipo de su pequeño bienestar.


Su hermana Nieves, desde el ala opuesta de la cocina, la miraba sin girar la cabeza mientras unía los caninos derechos frunciendo ese extremo de la boca con resignación. No le gustaba observar las rutinas de su hermana mayor; arrastraba la cruz de imaginarla delante de su cena, sentada en el sofá y alumbrada por la escasa luz que le proporcionaba el televisor encendido.

viernes, 13 de febrero de 2009

La ventana de Luz Rosa

A través de la ventana abierta, se cuela una piedra lanzada al aire sin destino para llegar, desafortunadamente, a mi pómulo izquierdo y salgo trotando a paso ligero como hacen las pequeñas piernas de cinco años. Casi todos los días por esa misma ventana corre el olor a cedro cosquilleándome la nariz en un viaje de ida y vuelta de lápices recién afilados. Por ella puedo ver la lluvia o la luz del Sol. Las cabezas de los transeúntes. Mi casa. Por esa ventana puedo verme yo.

lunes, 26 de enero de 2009

Con aspecto de ángel

A las ocho de la mañana, mi amiga, después de haber madrugado, bañado, dado de comer y acicalado a sus hijos para llevar al Colegio como mandan los cánones, reluce clara y serena como piel de melocotón, como si después de levantarse de la cama y tras apoyar los pies en el suelo, una cándida voz la empujara a base de pronunciarle al oído todas las dulces palabras que le conducen a uno al amor, como si la nocturnidad la hubiese vaciado y ya vacía se dejara llenar lentamente con el aire renovado y fresco del amanecer.


Muda, mi amiga, decía Pablo Neruda
ha pasado un ángel dijo alguien*
y yo añado, sólo: amiga mía.




Ese alguien: Ángel González

viernes, 16 de enero de 2009

La Incertidumbre

Igual que nos sorprende la pequeña tormenta eléctrica de verano y destroza lo amontonado en la azotea, aprovechando la bondad que proporciona lo apacible del tiempo; así, aparece la incertidumbre y su corte de pensamientos funestos. Es juguetona; una ruindad en el destino de la alegría de los sonámbulos, pero a ella, en este momento, le dirijo un opulento corte de manga.